25.3.04
Tengo ganas de arrancar el coche y poner rumbo aleatorio en el ordenador de abordo. Alcanzar la velocidad de crucero y devorar kilómetro tras kilómetro hasta darme de bruces contra el mar. Parar en una estación orbital para repostar, y llamar para decirte que estoy bien, que sólo necesitaba expandir mi mirada por un paisaje desconocido.
El coche me espera fuera nervioso, impaciente por hacer su último viaje, gastar sus últimos kilómetros de una forma digna. Comiendo carretera.

[el mar me espera]