Ha sido una tarde divertida...
Tranquila...
Al camarero sólo le faltaba el pitillo y las caladas lentas. Su cara era felicidad y tranquilidad. Dos clientes tardíos no le iban a joder la noche.
Es maravilloso cuando esperas a un camarero borde y te encuentras con una sonrisa.
Pocas veces te veo paladear el día con tanta alegría.
Tanta.