17.3.04
Ha sido una semana intensa. 5 días pegados al ordenador y a la tele en busca de noticias. La noche del domingo dormí profundamente, con felicidad impresa en la cara. A la mañana siguiente escupí mi sonrisa a este pueblo fascista en que vivo, que se había despertado trágico y asombrado, con el dolor del puñetazo todavía en la cara.
Ahora dicen que hemos hecho lo que los terroristas querían. Tal vez. Pero yo sigo pensando que hemos castigado la mentira, y el hecho de que Aznar nos metiera en una guerra que nadie quería, de una forma que nadie quería, y que se ha pagado de una forma que nadie quería. Han muerto 200 personas porque un señor bajito, frustrado y con bigote se las quiso dar de lider mundial carismático.
Qué fácil es hacer las cosas cuando es el pueblo el que paga las consecuencias.