9.3.04
Echo de menos a cierta gente, y me alegra verlos de vez en cuando.
Echo de menos las conversaciones.
Echo de menos empezar en la facultad a las 17:00 y acabar vomitando entre dos coches a las 7 de la mañana, mientras los otros buscan a un camello que nos nutra la noche.
El otro día descubrí que te echaba de menos, que a lo mejor si soy capaz de tenerte cera sin involucrarme en tus locuras, que a lo mejor si soy capaz de estar a tu lado sin sufrir.
No me atrevo, y creo que la parte de mi cerebro destinada al mantenimiento de mi salud mental es la responsable de ese miedo.
MIEDO